Rant: Odio eterno a la obsolescencia programada

No puede ser que justo después de los 2 años de garantía, mi Lenovo Legion S7 Slim (un ordenador con problemas recurrentes después de la garantía) decida fallar. Y mucho menos cuando el nivel de uso ha sido moderado (le di mucha caña a mi viejo Asus Strix III).

La cronología de una muerte anunciada

Mes 0-12: La luna de miel

El Lenovo Legion S7 Slim llegó en octubre de 2022. Era fino, potente (Ryzen 7 5800H, RTX 3060, 16GB RAM), y tenía una pinta cojonuda. Usaba Linux (Arch, como no), y todo funcionaba sorprendentemente bien — la NVIDIA Optimus con Prime render offload, las teclas de función, incluso el lector de huellas.

Pensé: "Por fin un portátil gaming que no pesa 3 kilos y que funciona bien en Linux."

Qué ingenuo.

Mes 13-18: Las primeras señales

Empezó con pequeños fallos de WiFi en ubuntu... perdón, en Arch. La conexión se caía aleatoriamente. Pensé que era el router mesh de casa. Cambié la configuración de NetworkManager, ajusté el power saving del adaptador Intel WiFi 6E, incluso me compré un punto de acceso nuevo. Nada.

El módulo WiFi (un Intel AX210) empezaba a fallar. Pero no lo sabía porque los logs del kernel no mostraban nada concluyente: sporadic disconnects without clear reason.

Mes 19-24: La agonía

La cosa fue a peor. La máquina empezó a fallar al arrancar: pantallazos negros, la gráfica que no se inicializaba, la RAM que daba errores de paridad... Llegó un punto en que el portátil necesitaba 3-4 intentos para arrancar correctamente.

Tras 2 meses pensando que tenía problemas serios con mi WiFi mesh, resulta que el problema no era la red de mi despacho, sino el módulo WiFi que ya estaba empezando a fallar y no tenía manera de verlo en los logs.

Mes 25: La muerte

Se cumplieron los 24 meses de garantía. Como por arte de magia. Dos años exactos, y el portátil empezó a fallar de forma intermitente pero cada vez más frecuente. Instalé Windows para descartar que fuese un problema de Linux. Los fallos persistían exactamente igual.

El principal problema del portátil parece estar en la placa base, ya que al arrancar fallan la red, la gráfica, la RAM... incluso tras instalar Windows, los problemas se repetían de la misma forma.

También podría acusarse de un uso incorrecto o de obstruir los ventiladores, pero nada que ver: el portátil pasa en una zona fría (vivo en Bergen, Noruega, la calefacción la pongo a 18°C), con un soporte que facilita la ventilación. Tal vez lo único es que cuando tenía que trabajar en la mesa, muchas veces prefería tenerlo con la tapa cerrada... Pero vamos, se supone que eso no debería matar al dispositivo tan rápido.

No es la primera vez

No es la primera vez que me pasa; recuerdo que hace 10 años tuve un problema similar con un Toshiba (wow, creo que ya no fabrican portátiles ahora realmente...) que tras 2 años quedó inutilizado. Casualmente, y al igual que este, al cumplirse los 2 años de la garantía... 🤡🤡🤡

Y no es solo Lenovo. Es toda la industria. He tenido:

  • Asus Strix III (2016-2020): Murió la GPU después de 4 años de uso intensivo. 4 años no está mal, pero murió por un fallo de soldadura en el chip gráfico — un problema conocido de esa generación.
  • Toshiba Satellite (2012-2014): Pantalla muerta a los 2 años exactos. Reparar costaba más que el portátil nuevo. Al contenedor de reciclaje.
  • Lenovo Legion S7 Slim (2022-2025): Placa base fallando a los 2 años y 4 meses. No reparable económicamente.

¿Casualidad? Llevo 15 años en esto y no me lo creo. Los fabricantes saben exactamente cuánto deben durar sus productos. Calculan el MTBF (Mean Time Between Failures) para que sea ligeramente superior al período de garantía. Es así de sencillo y así de retorcido.

El problema de la reparabilidad

Si vives en Estados Unidos, puedes comprar un Framework y despreocuparte. Si vives en España, tienes opciones como Slimbook o Tuxedo Computers. Pero vivo en Noruega, y aquí las opciones son limitadas.

Framework promete portátiles modulares y reparables. Puedes cambiar la placa base, la batería, el teclado, los puertos... todo. Pero a día de hoy sigo sin poder comprarlos desde Noruega. Los envían desde Estados Unidos y los aranceles de importación noruegos son prohibitivos (25% de IVA + tasas de aduana). Te sale el portátil por el doble de su precio original.

Slimbook tiene buenas opciones basadas en Clevo, y usan Linux de serie. Pero al igual que Framework, enviar a Noruega es una odisea de aduanas y costes de envío.

¿Realmente tenemos que llegar a este nivel de generar desperdicios electrónicos? Tengo ya una pila de portátiles/PCs listos para desmontar y tratar de vender las piezas para aquellos que quieran reparar o mejorar sus setups con dichas partes. Pero lo normal debería ser poder repararlo y darle un uso continuado.

He llegado a valorar comprar un Tuxedo Sirius 16 Gen 2 (Ryzen 7 8845HS + Radeon RX 7600M XT, Linux preinstalado), pero enviarlo a Noruega me costaba 150€ solo en transporte, más los impuestos de importación. Al final el precio rondaba los 2.300€. Para un portátil que en España cuesta 1.700€.

La decisión Apple: rendirse o evolucionar

En fin, tras este rant y una valoración nada agradable (vivir en esta zona fría tiene la desventaja extra de que todo es MUCHO más caro... y aunque hubiese querido comprar un Slimbook, los aranceles de importación eran considerables), he decidido dar el paso que jamás pensé que iba a dar: usar un Mac.

Sí, lo sé. Después de 15 años de Linux, de predicar las bondades del software libre, de configurar mi propio WM, de compilar kernels... me he comprado un MacBook Pro con M4 Pro.

Las razones, para ser honesto:

  1. Calidad de construcción: Los MacBooks están soldados como tanques. La mayoría de los problemas de hardware que he tenido con portátiles "premium" de otras marcas simplemente no existen en Apple. El aluminio unibody, las bisagras, el trackpad — todo es sólido.
  2. Rendimiento por vatio: El M4 Pro es bestial. Compila código, renderiza, y hace de todo sin que el ventilador se encienda. Mi Legion parecía un despegue de avión con el mínimo trabajo.
  3. Disponibilidad: En Noruega, Apple está en todas partes. Puedo comprarlo en Elkjøp, llevarlo a reparar a una Apple Store en Oslo, y tener piezas de repuesto en días. Con Lenovo en Noruega, una reparación fuera de garantía tarda semanas.
  4. Valor de reventa: Un MacBook de 3 años aún vale algo. Un Lenovo Legion de 3 años no vale ni para decoración.
  5. Batería: 20 horas de batería real. Mi Legion duraba 2 horas con Linux. 2. Horas. Con powertop optimizado, tlp, y todo lo imaginable.

Pero hay cosas que voy a echar muchísimo de menos:

  • Un gestor de ventanas decente: i3, bspwm, Hyprland... macOS tiene gestos y Spaces, pero no es lo mismo cuando estás acostumbrado a tener 10 ventanas organizadas con atajos de teclado.
  • El ecosistema de paquetes: pacman -S vs Homebrew. No hay color.
  • La personalización total: En Linux puedes cambiar absolutamente todo. En macOS, lo que ves es prácticamente lo que hay.
  • No tener que lidiar con Gatekeeper: Cada vez que ejecuto un binario que compilo yo mismo, macOS me pregunta si estoy seguro. En Linux, ejecuto ./mi-binario y punto.
  • El precio: El MacBook Pro M4 Pro me ha costado 3.200€. Por ese dinero me compraba 5 mini PCs para self-hosting y me sobraba para un portátil chu Cho.

Espero no tener que arrepentirme de esta decisión...

El diagnóstico: cómo confirmé que era la placa base

Antes de rendirme con el Legion, hice una batería de tests para asegurarme de que no era un problema de software:

  1. Test de memoria: memtest86+ durante 8 horas. 0 errores. La RAM está bien.
  2. Test de disco: smartctl -a + badblocks. SSD sano. Sin sectores defectuosos.
  3. Test de WiFi: Arranqué con un USB Live de Arch y probé la WiFi. Fallaba igual. Descartado software.
  4. Test de gráfica: glxgears + benchmarks de GPU. Funcionaban... hasta que dejaban de funcionar.
  5. Test de temperatura: Monitoreé con sensors durante sesiones de trabajo. CPU a 65°C, GPU a 70°C. Temperaturas normales para un portátil gaming.
  6. Windows: Instalé Windows 11 en una partición aparte. Los mismos fallos. Adiós, teoría del "problema de Linux".

El diagnóstico final: la placa base tiene un fallo intermitente que afecta al bus PCIe. El módulo WiFi está en PCIe, la GPU está en PCIe, y cuando el bus falla, todo lo conectado a él se comporta de forma errática. El problema empeora con el calor (después de 30-40 minutos de uso) y con la vibración (mover el portátil podía triggerear el fallo).

Primeras impresiones tras un mes con Mac

Después de un mes usando el MacBook Pro M4 Pro como máquina principal, os cuento cómo va la cosa:

Lo bueno

  • La batería es ridícula. La cargo el domingo por la noche y llego al miércoles sin problemas. Con mi Legion, tenía el cargador pegado 24/7.
  • El trackpad. No sabía lo que me estaba perdiendo. Los gestos, la precisión, la sensación... es otro nivel.
  • El ruido. Cero. Absolutamente cero. Incluso compilando proyectos grandes, el ventilador no se enciende. Mi Legion parecía un secador de pelo.
  • La pantalla. 120Hz ProMotion, 1600 nits, XDR. Ver código en esta pantalla es un placer.

Lo malo

  • Homebrew vs pacman. brew install es notablemente más lento que pacman -S. Y los binarios no están tan optimizados.
  • Las ventanas. macOS no tiene un gestor de ventanas por teclado decente. Estoy usando yabai, pero no es lo mismo que tener un tiling WM nativo.
  • Los permisos. Cada vez que ejecuto algo que no viene de la App Store, macOS me pregunta 3 veces si estoy seguro. He desactivado Gatekeeper parcialmente, pero sigue siendo molesto.
  • El Finder. No es midnight commander. No es ranger. No es lf. Es Finder, y apesta.

La adaptación

Lo que más me ha costado: acostumbrarme a Cmd en lugar de Ctrl para los atajos. Después de 15 años de Linux, mi cerebro tiene mapeado Ctrl+C/Ctrl+V/Ctrl+T a nivel de reflejo. En macOS es Cmd+C/Cmd+V/Cmd+T, pero en la terminal sigue siendo Ctrl+C para interrumpir. Eso me ha hecho cerrar sesiones SSH accidentalmente más veces de las que me gustaría admitir.

También echo de menos poder configurar el escritorio con un solo archivo de texto. En Linux, mi configuración de LeftWM cabe en 100 líneas. En macOS, para conseguir algo remotamente parecido, necesitas yabai + skhd + Aerospace (que ahora es el que está de moda) y aún así no es lo mismo.

Pero en términos prácticos: el código compila, los contenedores Docker funcionan, y el día a día como desarrollador es perfectamente llevable. No es Linux, pero tampoco es el infierno que algunos predican.

Lecciones aprendidas

  1. Los 2 años de garantía son una trampa. Los fabricantes diseñan los productos para que fallen después de ese período. Si puedes, compra portátiles con 3-5 años de garantía (Framework, Tuxedo, Dell Latitude refurbished).
  2. No des por sentado que un portátil caro es reparable. El Lenovo Legion S7 Slim costaba 1.800€ nuevos. Y es basura electrónica a los 2 años por un fallo en la placa base que costaría más reparar que comprar uno nuevo.
  3. Si vives en Noruega, ten en cuenta los costes de importación. Las opciones de hardware reparable y ético (Framework, Slimbook, Tuxedo) son mucho más caras de importar que comprar local.
  4. Linux no te salva del mal hardware. Por mucho que configures, si la placa base está defectuosa, no hay kernel que lo arregle.
  5. Los Mac modernos son buenos en términos absolutos, pero caros en términos de libertad. Es un trade-off que cada uno tiene que valorar.

La obsolescencia programada no es una conspiración. Es una estrategia de negocio documentada. Y mientras no la regulemos seriamente (la UE está en ello con el "right to repair"), los fabricantes seguirán fabricando productos que mueren justo después de la garantía.

Mientras tanto, yo tendré mi Mac. Y un odio eterno a Lenovo, Asus, y todos los fabricantes que juegan a este juego.